jueves, julio 19, 2018

Director Pablo Gerosa

“Estas Leonas tienen las condiciones individuales y físicas para revolucionar el hockey argentino”

Según él comenta, su misión en esta vida es la de “amar y enseñar” y no cree que estos dos conceptos entiendan de banderas o fronteras. Sergio “Cachito” Vigil, uno de los hombres más influyentes en la historia del hockey argentino, afirma que estos conceptos fueron los que más inclinaron la balanza a la hora de tomar la decisión de aceptar la propuesta de la Federación Chilena de Hockey para convertirse en su entrenador.
Con esa misma emoción y énfasis que siempre lo caracterizaron para expresarse, “Cachito” habló con Solo Hockey sobre su experiencia en la World League y la Copa Panamericana junto al seleccionado de las “Diablas” y un proceso que comienza a aflorar resultados. Las sensaciones encontradas a la hora de enfrentarse ante sus tan queridas Leonas y el recuerdo a un año de la medalla de oro conseguida por Los Leones en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
– Se cumple el primer aniversario del oro olímpico logrado por el conjunto de Carlos Retegui en las olimpiadas. Cuando los dirigiste entre el 2004 y el 2008, ¿alguna vez te imaginaste que podían llegar a conseguir lo que consiguieron?
“Siempre pensé que Los Leones podrían llegar a lo más alto, es más, cuando decidí dejar de ser el entrenador fue porque estaba convencido que esos chicos estaban signados a revolucionar el hockey masculino argentino y a ser lo que son hoy; y que si en ese momento no estaba ocurriendo, por más que existen procesos, es porque algo faltaba y para mí el talento de los chicos estaba, entonces el que se tenía que retirar era el entrenador. En ese momento sentí que había algo que no me podía explicar, algo que estaba pasando y que frenaba al equipo y lo que yo no quería es que se frene el sueño de esos chicos. Me parecía que el problema tenía que ver conmigo, por más que ambas partes estábamos poniendo todo lo que podíamos y que no tenía que ver con el resto del cuerpo técnico, que de hecho siguió.
Siempre vi en esos chicos la posibilidad de ser lo que son hoy, sin duda había que recorrer un camino y a veces en el camino se pueden dar o no las cosas pero era una camada de jugadores como nunca había visto. Me parece que había un camino por transitar, un camino de introspección de cada uno de ellos, de reflexión y auto superación, que los años y los procesos que fueron teniendo se los fueron otorgando. Me parece que en estas últimas olimpiadas se juntó un combo perfecto: la calidad de los jugadores con un cuerpo técnico ideal y apropiado”.
– ¿Cuál te parece que fue el cambio de mentalidad que tuvieron para pegar el salto a la elite del hockey mundial?
“Yo creo que la respuesta más apropiada la tienen los jugadores porque ellos fueron los protagonistas; pero lo que yo siento, que quede claro es una simple opinión y siempre va con respeto, es que Londres 2012 fue torneo bisagra para ellos. El equipo estaba preparado para hacer un gran JJOO, venía en un nivel superlativo, había ganado un Panamericano muy difícil con mucha autoridad y estaba llegando a este torneo en las mejores condiciones para dar el gran asalto olímpico, pero algo pasó en ese último año y no pudo ser. A mi entender, esa frustración de Londres 2012 a los chicos les abrió su mirada, cambió su observación. Me parece que cada uno de ellos generó una gran autocrítica y decidieron no perder más tiempo, no desperdiciar más talento y encolumnarse todos hacia un mismo sueño. A partir de entonces creo que ocurrió algo, se encontraron una característica de jugadores con una característica de cuerpo técnico que formaron un combo perfecto.
Me parece que los chicos aprendieron a ver en vez de sus debilidad, sus fortalezas, en vez de la imposibilidades, las posibilidades y también, empezaron a apreciar de otra manera la fortaleza que tenían quienes estaban a su alrededor. Ellos siempre fueron un grupo muy amistoso y que se divirtió mucho. Por eso un día, cuando los entrenaba, luego de mucho pensarlo les dije: ‘Chicos, lo que pasa es que la amistad más grande para poder ganar se tiene que dar adentro de la cancha. Muchas veces no juegan con esa amistad y esa coordinación comunicacional, será que algo hay que revisar’.
Siempre me quede pensando en eso y me parce que el paso más grande que dieron fue que lograron ser amigos de un objetivo en común. Declararon un sueño, emprendieron hacia este y fue más importante el sueño que la individualidad de cada integrante y por eso se convirtieron en el que equipo que son hoy. Cada uno de los integrantes regaló su mejor versión,  pasó a ser el equipo lo único y más importante.
Para mí el torneo que jugaron los Leones en Río está entre las cinco actuaciones más importantes en la historia mundial del hockey. El equipo tenía personalidad, técnica, táctica, físico, humildad, ambición, generosidad, convicción, la capacidad de dar vuelta partidos y de golear a otros. Fue una versión deportiva que quedará siempre en mi retina”.
– ¿Qué balance hicieron junto al cuerpo técnico del seleccionado de Chile sobre la actuación del equipo en la World League?
“El balance es superlativo desde donde se lo mire, en al World League disputamos una torneo acorde al hockey de elite, jugamos de igual a igual contra todos rivales que están rankeados muy por delante nuestro y que nunca le habíamos ganado de manera oficial. Perdimos claramente con Argentina pero con un resultado digno, algo no menor ya que es un rival de un poderío individual, estructural y de ranking mucho mayor al nuestro. Es como un partido entre profesionales y amateurs. Luego caímos con Estados Unidos  en un encuentro que podíamos haber ganado, siendo el norteamericano un equipo con mucha más experiencia que el nuestro en este tipo de torneos. Es importante tener en cuenta que Chile nunca jugó un Mundial, ni un Juego Olímpico.
Los últimos dos partidos del grupo eran ante India y Sudáfrica, encuentros en lo que se iba a definir nuestra clasificación o no al Mundial. El partido con las indias era nuestra primera gran final, sin embargo perdimos, aunque podríamos haber empatado. Ese día el equipo estuvo atado y no jugamos nuestro mejor hockey. Nuestro objetivo es ser cada día mejor que nuestra última versión y ese día no fuimos nuestra mejor versión. No obstante, nos quedaba una última final ante Sudáfrica.
Jugamos con mucha convicción y conseguimos un triunfo histórico para el seleccionado de chile. Sin embargo no se nos dio la clasificación, ya que en la última fecha quedamos libres y Sudáfrica consiguió un triunfo ante Estados Unidos –ya clasificado- que nos dejó afuera de la segunda ronda y que les sirvió a ellas para asegurarse su clasificación.
Este fue un golpe muy duro para el equipo, en las chicas predominaba una tristeza muy grande, mucha angustia y desconsuelo. Sin embargo, ese mismo día tuvimos un charla muy profunda en la que nos declaramos que comenzaríamos a prepararnos mejor que nunca de cara al Panamericano a jugarse en Lancaster”.
– ¿Sienten que el rose que tuvieron en la World League los ayudó a mostrar una versión mejorada en la Copa Panamericana?      
“Desde ya que sí, aunque en dicho torneo nos tocó de ante mano un grupo muy complicado junto a la Argentina y Uruguay, logramos mostrar una  mejoría en el juego.  Jugamos y perdimos otra vez un buen partido ante las dirigidas por Agustín (Corradini) y les ganamos 2-0 a las uruguayas para conseguir el pase a las semifinales, donde nos esperaba Estados Unidos. Un partido que esperábamos con ansias y que no solo le teníamos que ganar al rival sino a nosotros mismos, teníamos que jugar el mejor partido de nuestras vidas, al igual que en cada partido.
De esta forma fue como lo hicimos y logramos el pase a la final del Panamericano, ganándole por primera vez de manera oficial a EEUU y efectuando de esta forma el triunfo más importante en la historia del hockey chileno. Algo que tal vez no muchos saben y sirve para dar noción de lo logrado por estas chicas, es que un año atrás habíamos estado de gira en Lancaster y jugamos cuatro partidos contra las norteamericanas. Perdimos los cuatro, tuvimos un solo corto a favor y 51 en contra. Esa era la diferencia entre estos dos equipos, y tan solo un año después les ganamos marcándole cuatro goles”.
– ¿Cuáles fueron tus sensaciones a la hora de enfrentar por primera vez a Las Leonas?
“El día que jugué con Argentina fue muy difícil, ese día sí que lo sufrí. No obstante, me di cuenta que uno a veces sufre porque tiene un montón de imágenes que cree que pueden ocurrir y después no ocurren, por mi cabeza pasaban muchas cosas. Había una cosa que no me daba sufrimiento, no se estaban enfrentando Argentina y Holanda, no eran dos equipo de nivel parejo, eran dos equipos de niveles disparejos, solo podía darse otro resultado que no sea el de la victoria de Argentina si Chile jugaba más de los que puede jugar y Las Leonas menos de lo que puede jugar. Sería muy duro dirigir a un equipo que pudiese llegar a ganarle a mi país, aunque esto no quiere decir que no haya salido a ganar con las “Diablas”.
Lo que sí me quitaba el sueño era el tema de los himnos. Era un momento de muchos sentimientos encontrados. Para mí el himno argentino es el momento más esperado, cuando lo canto se me vienen a la cabeza mis padres, todos mis entrenadores, mis hermanos, las personas con las que comparto la vida. Sin embargo, al mismo momento se iba a tocar el himno chileno y las chicas lo cantan con un amor y una pasión enorme, es un momento en el que se ve reflejado su sueño. A esas chicas yo las siento familia por todo lo que nos damos día a día y cuando las veo cantar me pongo a llorar, se me caen lágrimas de ver su emoción y todo eso me incomodaba, ya que eran emociones muy fuertes de ambas partes.
Al final pasaron solo la parte instrumental del himno argentino, la que no se canta, y esto me relajó un poco porque me obligó a mantenerme en una situación de neutralidad. Además, antes de comenzar el partido vino todo el cuerpo técnico argentino y muchas de las chicas a abrazarme y esto me generó tranquilidad.
El primer tiempo lo vi desde el lugar de prensa, a propósito, ya que es el lugar donde no se pueden dar indicaciones, y un partido en el que no puedo dar indicaciones es para mí, no vivir el encuentro. En la segunda parte recapacité, me fui a la tribuna y di algunas indicaciones de aliento para que no se caigan las chicas de Chile y en el último cuarto me senté al lado de Martín Berthold (ayudante de Agustín Corradini) y le dije: ‘disfrutemos juntos el partido’. Terminó el encuentro, nos abrazamos y después me dije a mi mismo: ‘cuantas veces tenemos un montón de prejuicios por cosas que creemos que pueden pasar y al final no suceden. Esto es un juego, no hay justificación para sufrir por un partido’ ”.
-¿Cuáles notaste que fueron los puntos fuertes y los débiles del conjunto de Agustín Corradini durante estos dos primeros torneos al mando del equipo?
“Hace dos años, cuando la camada de chicas sub 21 que luego terminó siendo campeona comenzaba a entrenar, vislumbraba una nueva revolución del hockey argentino. Creo que este equipo tiene condiciones individuales y físicas para armar una revolución y ganar la próxima década del hockey mundial. Tienen un camino por recorrer pero es una camada con un potencial impresionante, que como todo buen equipo debe ir creciendo conceptualmente en el entendimiento del juego y en aprovechar al máximo ese potencial.
En la World League y en el Panamericana vi un equipo que defiende con una agresividad fantástica, teniendo una muy buena recuperación de la pelota y siendo en todo momento las 11 jugadoras las que presionan y recuperan la bocha. En ese aspecto son un equipo temible y seguramente irán puliendo detalles en cuanto a las aproximaciones y en los momentos de quitar. Además, se volvieron una selección muy difícil de robarle la pelota  debido a lo que hace con su juego de posesión.
Son un equipo que en su juego de 0 a 50 es súper dinámico y rompen constantemente estructuras a partir de la variación de movimientos con y sin pelota. Tal vez, el aspecto a crecer es en su juego de 50 en adelante. Su gestación es muy buena ya que tiene constantemente la posesión de la pelota y cuenta con una muy buena distribución de sus jugadoras en el campo, pero creo que a veces su juego se vuelve un poco predecible.
Me parece que esa espectacular agresividad para defender y esas energías, en muchos casos las traiciona en su juego de 50 en adelante. Por momentos su intención de jugar vertical las hace no encontrar los espacios. Ojo, me encanta la propuesta del juego vertical pero a veces este se encuentra haciendo otras cosas y creo que también es algo propio de la edad. De todas formas, es algo saludable para el equipo porque es mucho más sencillo ponerle una pausa a unas jugadoras que tienen la determinación de ir para adelante que viceversa”.
                                                                                    Por: Juan Martín Fernández Quintero.