miércoles, octubre 28, 2020

Director Pablo Gerosa

Kily González: “El sueño loco de construir un club de hockey”

Actual técnico de los caballeros en Martín Güemes, fue uno de los hacedores de Las Vikingas en River, sumó experiencias en el exterior y tiene un recorrido muy extenso en el hockey nacional.

“A todos nos tomó de sorpresa, pero nos fuimos adaptando, sobre todo los que trabajamos en docencia y escuelas. Cuesta llevar adelante el entrenamiento porque es atípico, no normal y nos falta lo más importante que es estar en el campo con la dinámica que estamos acostumbrados”, comenzó reflexionando sobre la cuarentena. “Con los chicos de Güemes fuimos modificando un poco los recursos y las acciones para mantener la motivación, sumando tres entrenamientos semanales y agregando también entrevistas y charlas con jugadores o referentes, trabajo de coaching, todo para captar la atención también. A los chicos de Güemes solamente los entrené un mes y medio por eso también esto nos sirve para conocernos a distancia”, agregó sobre el trabajo actual con el plantel de caballeros.

– ¿Cómo fueron tus inicios en el hockey?

-Empecé en el Club Lomas en 1987 en inferiores y pasé por todas las categorías menores de mujeres y varones. Comencé con Holan en una etapa muy importante para mí, trabajé con Luis Ciancia, en 1993 presenté un proyecto en River y comenzó el sueño loco de empezar a trabajar ahí y construir un club de hockey. Hasta ese momento había una escuelita recreativa, empezamos a competir en 1994 en la asociación y comenzó el proceso más importante que pude encabezar y gestionar. No sólo por los resultados, sino como inicio para seguir mi carrera en ese sentido de gestión, transformación y logro de resultados.

– ¿Cómo fue el proceso de crecimiento de River?

-Teníamos expectativa y miedo a la vez, veníamos a arrancar de cero a un club como River. Comenzamos a recibir muchas jugadoras de todo el país, a fin de 1994 completamos todas las categorías con los números solicitados. Nos fue muy mal ese año, pero teníamos expectativas para lo que venía y ascendimos a la F en 1996. A medida que pasaba el tiempo se acercaban más jugadoras. En 2000 se hizo una meseta en el crecimiento de la primera división y se necesitaba dar un zarpazo para cambiar la mentalidad, las formas de comunicación, etc. con el objetivo de crear una identidad y un sentimiento de pertenencia. Se propuso el nombre de Las Vikingas, y se pudo mantener dicha identidad a lo largo de los años. En 2006 se ascendió a la A habiendo ganado un campeonato de punta a punta. Fue la consagración de un trabajo de años muy duros, de mucha gente, una experiencia de ver nacer a un club de la nada a ser un club de primera división con todas las letras.

– ¿Te sentiste parte del River campeón metropolitano?

-Me siento participe de la historia de River y de las vikingas, sabiendo que aporté años de esfuerzo por ese sueño. Vi reflejado en el campeonato de River en la A esos años de esfuerzo, me dio satisfacción ver eso si bien ese campeonato fue logro de quienes trabajaron ese tiempo con el equipo y no mío.

– ¿Por qué te fuiste de River?

-Cuando me fui de River fue una decisión personal, por un lado, tuve una propuesta para trabajar en España y, además, se había logrado todo lo que nos propusimos en River. Era momento de hacer un parate y tenía esa propuesta del exterior que para mí significaba crecimiento laboral.

– ¿Cómo siguió tu carrera luego de las Vikingas?

-Me hice cargo del seleccionado uruguayo mayor y sub 21, previo al ascenso de River de 2006. En 2007 me fui a España, estuve dos temporadas completas allá, luego decidimos volver y trabajé en Banfield con mujeres logrando un ascenso y en Lomas con caballeros. Entrené a los chicos de La Plata logrando un ascenso histórico, con las chicas de Hindú dos años que también ascendimos. Luego trabajé con las chicas de La Plata, hice coordinaciones en River, etc. Pasé por Regatas de Bella Vista en mujeres y con los varones de Banfield. Estuve en Monte Grande con las chicas logrando un ascenso el año pasado y con Ciudad de Buenos Aires, en caballeros que lamentablemente no fue tan fructífero. Fueron varias experiencias, todas enriquecedoras que demandaron mucho esfuerzo.

– ¿Objetivos que tenés pendientes?

-Entrenar un seleccionado, eso nunca lo voy a descartar. No es simple, tenés que tener pergaminos, pero también de cómo te muevas en el deporte. Y yo tengo una manera de lograr objetivos que no es estar atrás de nadie. También dirigir a un equipo de A, de los grupos del top. Estoy muy feliz con todos los compromisos que asumo. Hoy con los chicos de Güemes estamos viviendo una experiencia enriquecedora a pesar de estas dificultades de la cuarentena.

– ¿Un entrenador que te haya marcado en tu carrera?

-En la formación, no me olvido de Carlos Cantini de Lomas, él me enseñó a jugar al hockey. Aprendí mucho con Luis Ciancia, con Ariel Holan también, con quien me vinculo mucho a nivel personalidad.

“La esencia mía la conservo siempre, soy ambicioso, busco lo mejor siempre, me pongo la camiseta del lugar donde trabajo y aprendo de mis errores porque siempre hay que seguir aprendiendo y estar abiertos a crecer”, cerró Killy.