viernes, junio 5, 2020

Director Pablo Gerosa

Soledad Iparraguirre: “Devolver al arbitraje algo de lo que le dio a mi vida”

Interesante mano a mano con Soledad Iparraguirre, reconocida árbitro internacional. Su rol actual como capacitadora, los objetivos cumplidos a lo largo de su carrera y los cambios que la tecnología generó en el hockey. “Hoy mi meta es disfrutar de lo que hago y lo que logré”, aseguró.

“Estamos con charlas de capacitación conectados a través de las redes sociales y será así lamentablemente hasta que termine el alejamiento de las canchas. Cuesta mucho la falta de rutinas de los arbitrajes, tenemos los torneos nacionales e internacionales suspendidos lógicamente, es difícil reacomodar la vida a esta nueva realidad. Todos debemos poner lo mejor de cada uno para que todo salga bien y que cuando vuelvan los torneos ver cómo nos encuentra parados”, reflexionó sobre los tiempos que corren.

-Estás trabajando como capacitadora en la AHBA, en la CAH, en la PAHF y en la FIH…

-Sí, en términos de tiempo puede parecer mucho. En la Confederación Argentina de Hockey (CAH) tengo más de 200 árbitros a mi cargo, en la Asociación Amateur de Hockey de Buenos Aires (AHBA) capacito a otros 160, a nivel panamericano en la Federación Panamericana de Hockey (PAHF) estoy en el Comité de arbitraje como responsable de América del Sur y en la Federación Internacional de Hockey (FIH) soy mánager y estoy dando unos cursos que me invitaron a brindar. El hockey me lleva un 70% de mi tiempo y mi energía, pero organizando los tiempos laborales y familiares se puede lograr. Al trabajar de esta manera, siento que hay un hilo conductor, veo la evolución de los árbitros, conozco a los que van a calificar a torneos internacionales. Te da la posibilidad de tener un lineamiento y un criterio único. Me da mucha felicidad ver el crecimiento de un árbitro en las diferentes instancias. Considero que todo esto que hago actualmente es devolver al arbitraje algo de lo que me dio a mi vida, amigos, vínculos, viajes.

– ¿Qué aspectos son primordiales a la hora de formar árbitros?

-El árbitro es un todo. Es un ser humano que se debe formar desde lo técnico, el estado físico, pero también en valores, en mantener el respeto. Más allá de ser técnicamente un buen árbitro, hay que educar las formas en las que uno se para frente a otros, jugadores, técnicos, público, jueces de mesa… No siendo arrogantes, con empatía y cordialidad. Hay muchas cosas como árbitro que se deben educar.

 

– ¿Cómo analizás la injerencia de la tecnología en el juego y en el rol de los árbitros?

Por un lado, podemos pensar en el video ref como sistema que fue mejorando. Tiene sus fallas porque en definitiva el que toma la decisión es un árbitro que puede equivocarse a pesar de tener cámaras a su disposición. Hay muchas cosas que quedan a interpretación del árbitro que está en el camión, siempre sigue habiendo diferencias de criterio. Ahora hay una etapa en la que el árbitro que está en la cancha “tira” la responsabilidad de tomar una decisión a otros. Por otro, está todo el equipamiento de los cuerpos técnicos, sus videos, que en los torneos terminan siendo una gran presión para los árbitros. Hay técnicos que te persiguen con los videos y repeticiones para marcar los errores en el arbitraje.

– ¿Tu mayor objetivo con el arbitraje era llegar a un Juego Olímpico?

-Sí, era mi deseo más profundo y tuve la posibilidad de ir a cuatro. Cuando fui al primero dije, ¿Y ahora qué? Tenía 33 años y había dirigido la final. Ahí me pregunté, ¿Cómo mantengo la motivación? Me tuve que reinventar y plantearme desafíos nuevos. Para mí siempre la motivación estuvo en disfrutar el arbitraje y darle al juego, fuera el partido que fuera, lo mejor de mí, ser respetuosa, responsable, manteniendo valores y no perder nunca el foco.

– ¿La trascendencia en este deporte te la da la cantidad de finales arbitradas a nivel internacional?

-Considero que puede pasar que fuiste a cuatro Juegos Olímpicos, pero no trascendiste. Ser querido y respetado es más importante que tu historial en partidos dirigidos. Yo hoy siento que logré mi objetivo: con 49 años puedo ir a cualquier club sin tener problemas con nadie, ni con jugadores, ni técnicos, ni jueces de mesa, ni delegados. En la AHBA, en la CAH y donde sea todos son respetuosos conmigo y yo con ellos. Esto se construye con el tiempo y vale más que números de partidos arbitrados.

 

– ¿Tenés pendientes en tu carrera?

-No tengo pendientes. Disfruto mucho de lo que hago ahora, si le pidiera más al hockey sería demasiado. A mí el hockey me dio más de lo que yo hubiera querido para toda mi vida. No tengo objetivos pendientes por cumplir: mi meta hoy es disfrutar lo que hago y lo que logré.