viernes, septiembre 25, 2020

Director Pablo Gerosa

Mariné Russo: “Me fui siendo campeona del mundo, mejor imposible”

Mariné es ex Leona y actualmente juega en Hacoaj C. Sus inicios en el hockey, un repaso de sus años en el seleccionado y el recuerdo del Mundial de Rosario 2010. “Cumplí todo lo que me propuse”, asegura.

– ¿Cómo se dio tu llegada a Hacoaj C, donde jugás actualmente?

-Cuando quedé embarazada de mi segundo hijo en 2017, ya con dos hijos no era fácil, no podía organizarme para entrenar en Hacoaj A como venía haciendo. En 2018 me llamaron que arrancaban con la C, con ex jugadoras para sumarse. Así que en julio comencé a pocos meses de ser mamá y me divertí mucho, arranqué para ponerme en forma y hacer algo que me gusta con amigas. Nos fue bien y ya en 2019 arrancamos con el equipo más completo, logramos el ascenso y fuimos campeonas del Play Off. Está bueno disfrutar ahora de estas cosas.

-Además hoy estás a cargo del hockey en Berazategui, un lindo desafío…

-Sí, soy encargada de hockey en Berazategui. Tenemos una linda liga municipal que se juega los domingos y que nuclea a organizaciones de Berazategui que no son clubes. Le da un espacio de competencia a muchos chicos que entrenan en la semana.

– ¿Cómo fueron tus inicios en el deporte?

-Mi club de inicio fue el CUQ, arranqué a los nueve años, ya a los seis había comenzado en el colegio. Comencé con mi hermano, era en plan familiar, así que los fines de semana eran en el club. Mis padres, que no eran deportistas, también se engancharon con la vida de club y de ahí nunca paramos. Tuve una infancia muy linda ahí.

-Luego te cambiaste a Quilmes…

-Sí, en el 2002, antes del Mundial de Perth, Luis Ciancia me recomendó que lo hiciera. Yo debía crecer más deportivamente, hasta ese momento jugaba en pasto y entonces tomé la decisión de irme a Quilmes que estaba en la B, que me quedaba cerca, además. Cuando me pasé a Quilmes ya estaba entrenando con Las Leonas, ya estaba en el proceso del seleccionado.

– ¿Te costó tomar la decisión?

-A mí me cuestan los cambios si estoy bien, pero cuando Luis Ciancia me lo dijo me di cuenta que tenía que hacerlo, que era para bien. Me costó hacerlo, lo pensé mucho. Y hoy no me arrepiento, pasé unos años increíbles en Quilmes.

-Hace unos días hablamos con Luis Barrionuevo y recordó mucho su tarea con Las Leonas, ¿Cómo fue tenerlo como preparador físico?

-Eran épocas difíciles, pero tenía una edad en la que no me molestaba nada. Al principio era llegar al CeNARD en tren y subte. Luego empecé a ir con el auto, pero Luis a las ocho en punto sonaba el silbato, eh, por eso había que estar antes. Me tocaba madrugar mucho, pero tengo hermosos recuerdos. Cuando sonaba el despertador las cinco y media en invierno no me levantaba con una sonrisa, pero era lo que me gustaba y cuando llegaba a entrenar me cambiaba la energía, la pasaba bien y tenía un objetivo hermoso por delante. Siempre lo pasé bien y cuando me di cuenta que ya no, luego de muchos años de seleccionado, di un paso al costado. Fueron esfuerzos y sacrificios que valieron la pena.

“Luis siempre fue un adelantado en todo, pensaba más allá. Una mañana apareció con un auto a control remoto todo decorado con el logo de las Leonas, teníamos que seguirlo al auto, hacerle quites, nos perseguía, todo con los gestos de movilidad de piernas. Era innovador para ese momento, también lo fue con el arranque con el gimnasio que era raro hace veinte años atrás, o con natación, o con el boxeo. Siempre buscaba cosas para sumar diferentes a la pista”, agregó sobre el trabajo con Barrionuevo.

– ¿Qué aspectos positivos sentís que tenías como jugadora para haber estado tantos años en el seleccionado?

El ida y vuelta que en ese hockey era importante, me gustaba pedir la bocha, esas eran virtudes. Era muy perseverante, incansable corriendo, tenía mucha entrega y eso es clave para el seleccionado y para estar en las listas tantos años. No basta con ser hábil o tener buen revés para estar ahí.

– ¿El Mundial de Rosario, del que se cumple una década, es el mejor recuerdo que tenés de Las Leonas?

-El mundial de hockey de Rosario, fue lo que más disfruté, si bien los Juegos Olímpicos son lo más importante en la vida de un deportista. Desde el minuto cero se dio todo increíble. Los últimos minutos de la final fueron increíbles, como se dio el partido, la forma en que íbamos ganando. Empezar a ser consciente que éramos campeonas, con el estadio lleno, toda la gente, esos últimos minutos de final contra Holanda con lo que ello implica.

– ¿Te quedó algún pendiente con la celeste y blanca?

En el seleccionado cumplí todo lo que me propuse, jugué más de lo que imaginé, jugué todos los torneos que tiene el hockey así que nada me quedo pendiente. Sí me hubiese encantado ser campeona olímpica, pero cuanto más pasa el tiempo más valoro el bronce por lo difícil que es ganar una medalla olímpica. Hoy es una linda nostalgia el ver al seleccionado y eso tiene que ver con que me retiré bien. Jugué todo lo que quise, y me fui siendo campeona del mundo, mejor imposible. Me pondría a jugar sin problemas de nuevo un partido con las Leonas, pero no haría todo lo otro (risas).

-En 2012 hubo un pedido para que regreses…

En 2012 me llamó Retegui para volver, fui una semana a entrenar y no más. Me di cuenta sola que no, que estaba cumplidísimo mi ciclo. Había dado todo, no tenía más que dar. Le agradecí y le dije que no podía dar el 100% como el seleccionado requiere.